Se acerca una señora que ronda los sesenta años, con aire de perdida y compungida, que pregunta insistentemente por un bolso de lona azul que se dejó "abajo".
Los procedimientos que se deben seguir ante estos casos difieren según el operario de información que esté de turno... desde el pase más absoluto a la preocupación más profunda. Esta noche dio con dos que se preocuparon el mínimo imprescindible, hasta que la señora demostró que el término "abajo" tenía tantos referentes que podía haberlo dejado en el aeropuerto o en el Kremlin (planta baja, of course).
Le decimos a la señora que debe dirigirse a la comisaría de la Policía Nacional, ya que cuando se encuentra un bolso en las instalaciones éstos deben ("deben") asegurarse de que no se trata de un artefacto explosivo o incluso de una bomba (incluimos la acepción "fétida"). A los 5 minutos se acerca de nuevo la susodicha señora con la cara desencajada de zozobra, puesto que un policía de verde (sic) le había dicho que el bolso lo tenía una señorita con camisa blanca y pantalón gris... Nosotros le insistimos en que el "policía de verde" puede ser un "guardia civil", a lo que ella responde que no, que es un señor de verde y que quiere localizar a esa chica ipso facto, porque el dicho bolso es de su hija y lleva dentro la cámara digital, etc. La señora, asimismo, nos comunicó que no llegó a personarse en las dependencias policiales porque otro señor que pasaba por allí le dijo que la señorita de camisa blanca y pantalón gris estaba en la planta alta y que él mismo la había visto con el bolso... o algo así.
La señora regresa, pues, para recibir la misma respuesta de nuestros operarios... Decidimos llamar al Conserje Mayor, Mr. Caapuc, encargado de los objetos perdidos y demás. Nadie sabe nada de ningún bolso de marras ni de gaitas en vinagre, pero él mismo se acercará a la oficina donde está desarrollandose esta paranoia para informar a la señora, a la que oye de fondo diciendo:
"Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío"
la fe, hijos míos, mueve montañas y bolsos azules...
Ante la desaparición misteriosa del mentado ajuar, la señora se da por vencida y decide llamar a su hija... y para sorpresa de todos (y descojone de muchos también) ¡la hija había tenido el bolso todo este tiempo!
Conclusión a tamaña aventura: antes de mover Roma con Santiago, señora, asegúrese de recordar de qué color iba vestida su hija (pantalón gris y camisa blanca, ¿quizá?) y de saber que un policía de verde es un miembro de la benemérita...
Ante la desaparición misteriosa del mentado ajuar, la señora se da por vencida y decide llamar a su hija... y para sorpresa de todos (y descojone de muchos también) ¡la hija había tenido el bolso todo este tiempo!
Conclusión a tamaña aventura: antes de mover Roma con Santiago, señora, asegúrese de recordar de qué color iba vestida su hija (pantalón gris y camisa blanca, ¿quizá?) y de saber que un policía de verde es un miembro de la benemérita...


